“Su, dime ¿qué es eso del Coaching…?”

Esta pregunta me la han formulado con frecuencia esta semana y especialmente esta tarde tomando un café (¡gracias!), así es que merece una entrada fantástica en el blog.  “¿Es terapia?”, “¿Me analizas?”, malas noticias amig@s: no tengo diván en casa. Trataré de ir al grano pero apunto que resumir así tiene como resultado que otra información se quede atrás. Ya sabéis que estoy aquí para todas las cuestiones que surjan.

¿Cuál es la función del ‘Coaching’?

Ayudarnos a tomar una nueva dirección, a avanzar hacia lo que queremos conseguir o mejorar evitando dar vueltas cómodamente alrededor del mismo punto. Lo que para algunos es un pequeño problema para otros tal vez sea un gran trastorno así es que ¿cuándo es lo suficientemente grande para remediarlo? Cada cual tenemos nuestros propios límites para lo que podemos tolerar, y éstos dependen de nuestros hábitos, del estilo de vida y de nuestra genética  Personalmente hablaría de un ‘proceso de aprendizaje’, explicaré mi porqué.

¿Hablamos de terapia?

El coaching no habla de pacientes ni se ocupa de estructuras patológicas. Imaginemos a Paula que quiere conseguir X y se encuentra con barreras. Resumidamente, se abordaría la situación (bien contextualizada) enfocándonos en la brecha entre intenciones y resultados, indagando en los supuestos, en la fundamentación de sus juicios, en sus percepciones y emociones, etc. Buscaríamos cómo ella puede asumir responsabilidad frente a circunstancias, explorando alternativas y elaborando planes de acción que generen aprendizajes para potenciar su capacidad de respuesta, de acción efectiva. Si Paula empezó siendo un tipo de observadora acerca de su situación y objetivo, aprenderá a ser una observadora distinta, podrá hacer nuevas distinciones, ampliará sus competencias y recursos.

¿Qué hace un Coach?

Brevemente explicado, escucha sin emitir juicio alguno, indaga por medio de preguntas desafiantes que evocan descubrimiento sobre el objetivo deseado del cliente, sobre sus opciones para conseguirlo y juntos elaboran un plan de acción pautado y desarrollado de acuerdo a los recursos, entorno, capacidades, etc., del cliente donde éste toma sus propias decisiones. El Coach no aconseja, se sirve de herramientas de programación neuloringüística e inteligencia emocional para completar el proceso de coaching, para ofrecer recursos al cliente que logren su independencia y para que este desarrollo se prolongue en el tiempo.

¿Qué hace el Cliente?

Entrar en el proceso con una mente abierta, curiosa, dispuest@ a poner sobre la mesa sus valores para explorarlos y analizarlos, arriesgarse a dar un paso adelante por el objetivo que persigue. Se compromete, responsabiliza y ve la vida como una oportunidad para cambiar, no hay fracasos, tan sólo resultados que tenemos la opción de estudiar y reformular para aprender de ellos. De este modo, el proceso de coaching es altamente efectivo.

 

Para escribir esta entrada me he ayudado de las palabras de Joseph O’Connor, Andrea Lages, Leonard Wolk y de mis magníficos Maestr@s de D’Arte Coaching y Formación Artesanal.

 

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